AMOR
Nadie puede darme
La clase de felicidad que tu me das, la alegría que siento cuando estoy en tus brazos
No la he sentido jamás, nunca dejes de amarme como lo haces,no dejes de demostrarme lo que es felicidad.
Literatura y Lengua Castellana ¡Bienvenidos! Somos Viky Agámez y Yorman Contreras, estudiantes de la Licenciatura en Literatura y Lengua Cas...
AMOR
Nadie puede darme
La clase de felicidad que tu me das, la alegría que siento cuando estoy en tus brazos
No la he sentido jamás, nunca dejes de amarme como lo haces,no dejes de demostrarme lo que es felicidad.
Yo no soy yo,
Soy esteque va a mi lado sin yo verlo , que aveces, voy a ver, y que , aveces olvido quien es .El que calla, cuando hablo. El que perdona, cuando odio.El que pases por dónde no estoy, el que quedara en pie cuando yo muera ...
No te digo bonito,
te digo algo sincero,
mi cariño es infinito
y mi amor verdadero
Eres el sueño de mi vida,
que supera a la ficcion,
un regalo del cielo que
me tiene loco de amor
que no me busques
cuando sus besos te recuerden
a mis noches.
Son tiempos de guerra,
y ya no muero por ninguna bandera.
Lo siento,
ya no puedes volver,
No sabes donde estoy,
aunque siga
en el mismo lugar,
ya no estoy para ti.
Me marché
a un bonito lugar llamado
Yo,
y lo siento, pero en mi mundo el
tu.
Queda muy lejos
Julieth Carolina Bravo Rada 9°5
MI CORAZÓN
Mi corazón se va de su sitio,
se desplaza a la derecha,
salva la clavícula en dirección al hombro
se desliza por el brazo hasta la mano
que lo cede al bolígrafo.
Desde allí se lanza al vacío de la hoja,
arrastra sus pies por la pagina
y se convierte en este poema
que asegura dos cosas:
Que tocarte es dar de baja a la tristeza
y vivir sin ti un trampolín hacia la nada.
Es listo mi corazón,
tiene buen gusto
—como su dueño—,
él también
te quiere a ti.
Poema
El león que era calvo
Hubo un león en la selva
que se hizo famoso pronto,
por qué nació sin melena
y sin un pelo de tonto
Y creían en la selva
que estaría acomplejado
pero siempre estaba
rugiendo de lado a lado
Como el león era calvo
todos así lo llamaron
y por ser un gran ejemplo
como rey lo proclamaron
jose gabriel yanez bohorquez 9°5
Qué complejo es eso que llaman identidad. Un día nos vemos al espejo y no tenemos ni idea quién es esa persona que está ahí, mirándonos como si acabáramos de llegar de otro planeta. ¿Quién es yo? ¿Cómo harán esas personas que toda la vida se identifican consigo mismas y que están seguras de sus gustos, de sus ideas, de sus afectos? Qué miedo ser el mismo o la misma a lo largo de cincuenta o setenta años que pobreza.
No le dijo a nadie que se iba, no se despidió de nadie, con el hermetismo férreo con que sólo le reveló a la madre el secreto de su pasión reprimida, pero a la víspera del viaje cometió a conciencia una locura última del corazón que bien pudo costarle la vida. Se puso a la medianoche su traje de domingo, y tocó a solas bajo el balcón de Fermina Daza el vals de amor que había compuesto para ella, que sólo ellos dos conocían y que fue durante tres años el emblema de su complicidad contrariada. Lo tocó murmurando la letra, con el violín bañado en lágrimas, y con una inspiración tan intensa que a los primeros compases empezaron a ladrar los perros de la calle, y luego los de la ciudad, pero después se fueron callando poco a poco por el hechizo de la música, y el vals terminó con un silencio sobrenatural. El balcón no se abrió, ni nadie se asomó a la calle, ni siquiera el sereno que casi siempre acudía con su candil tratando de medrar con las migajas de las serenatas. El acto fue un conjuro de alivio para Florentino Ariza, pues cuando guardó el violín en el estuche y se alejó por las calles muertas sin mirar hacia atrás, no sentía ya que se iba la mañana siguiente, sino que se había ido desde hacía muchos años con la disposición irrevocable de no volver jamás.
Hoy te extraño de nuevo. Como un sueño desvanecido en la mañana. Como la letra de una canción famosa. Como un hilo rojo que durante mucho tiempo ha conectado el amor de dos juntos. Si no podemos permanecer cerca en esta vida, lucharemos para que nuestros sueños se vuelvan realidad nuevamente. Cuando volvamos a nacer de nuevo, volvamos a enamorarnos. Atados por un amor implacable, que durante mucho tiempo unió a dos para estar juntos.
Todo esta lleno de ti,
Y todo de miesta lleno;
Llenas estan las ciudades
Igual que los se mente ríos
De ti, por todas las cosas,
De mi, por todos los cuerpos
Por las calles voy dejando
Algo que voy recogiendo:
Pedazos de vida mía
Venidos desde muy lejos
Voy aldao a la agonía,
Arrastrándome me veo,
En el umbral,en el
Fondo la te te del
Nacimiento
Todo esta lleno de mi:
De algo que es tuyo y recuerdo
Perdido, pero encontrado alguna
vez, algún tiempo
Tiempo que se quede atrás
Decididamente negro,
indeleble mente rojo,
dorado sobre tu cuerpo
Antes de amarte, amor,
nada era mío:
Vacilé por las calles y
las cosas:
Nada contaba ni tenía
nombre:
El mundo era del aire
que esperaba.
Yo conocí salones
cenicientos,
Túneles habitados por
la luna,
Hangares crueles que se
despedían,
Preguntas que insistían
en la arena.
Todo estaba vacío,
muerto y mudo,
Caído, abandonado y
decaído,
Todo era
inalienablemente ajeno,
Todo era de los otros y
de nadie,
Hasta que tu belleza y
tu pobreza
Llenaron el otoño de
regalos.
El mundo era tan reciente que, muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.
Aquí te amo.
Aquí te amo. En los
oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre
las aguas errantes.
Andan días iguales
persiguiéndose.
Se desciñe la niebla en
danzantes figuras.
Una gaviota de plata se
descuelga del ocaso.
A veces una vela.
Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un
barco.
Solo.
A veces amanezco, y
hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar
lejano, Éste es un puerto.
Aquí te amo.
Aqui te amo y en vano
te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún
entre estas frías cosas.
A veces van mis besos
en esos barcos graves,
que corren por el mar
hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como
estas viejas anclas.
son más tristes los
muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida -
inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo.
estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con
los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y
comienza a cantarme.
La luna hace girar su
rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos
las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los
pinos en el viento,
quieren cantar tu
nombre con sus hojas de alambre.
Pablo Neruda